La literatura se nutre de la vida

Desde que escribí La chica de los ojos manga, me han hecho insistentemente dos preguntas en todas las presentaciones: ¿Quién es esa chica de los ojos manga? Y: ¿cómo ideas los cuentos, qué te inspira? En relación a la primera pregunta, lo cierto es que no sé muy bien cómo responder, pero en cuanto a la segunda sí que creo tener una respuesta: observando la vida. Todos y cada uno de los cuentos que he publicado en mis dos libros nacen del devenir diario, del mío o de los que me rodean. En Cuentos de la cara oscura, tal vez, la realidad estaba mucho más presente, traspasando como una daga cada una de las frases que componían sus relatos, pero en mi segundo libro hay más concesiones a otros mundos: el onírico o ese espacio paralelo que se ha dado en llamar el otro lado, posible según los postulados de la física pero improbable según los más racionales de entre nosotros.

Pondré un ejemplo sobre lo que quiero decir: el cuento Ella espira, en el que un chico espera la llegada de una mujer importante para él en el parking de la Explanada de la Estación mientras las dudas lo consumen, nace de la lectura detenida de un precioso artículo que Leila Guerrero escribió en El País sobre los propósitos de Año Nuevo; o El sol de agosto, en el que un escritor se pelea con el papel en blanco mientras la vida danza en derredor en un chiringuito cualquiera del litoral malagueño, tiene su origen, precisamente, en una evocadora cena de agosto en un negocio playero de Chilches. La idea, la materia primigenia, siempre surge en el momento menos esperado.

Lanzo otra idea al respecto: cuánto hace que sabemos que se están dando prejubilaciones criminales en muchas empresas, es decir, cuando un empleado que supera los cincuenta y apenas acaricia los sesenta es invitado a dejar su puesto de trabajo por aquello de renovar la sangre de la compañía. ¿Ahí hay un cuento? Yo creo que sí. ¿Qué pasaría si una de esas personas que han prejubilado sigue acudiendo cada día a su puesto de trabajo aunque ya no deba ni le corresponda? ¿Cómo actuarían sus compañeros y sus jefes? ¿Alguien le diría algo? ¿Por qué lo hace? ¿Es consciente de que su persistencia se sitúa fuera del canon social? ¿Es consciente de transgredir las normas o, por el contrario, tiene algún tipo de trastorno que le impide ver la realidad? Mil posibilidades se abren en cualquier hecho real, porque la literatura y el arte se nutren siempre de la vida misma.

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Diez consejos para escribir un cuento

Cada vez que hablo con un profesor de escritura creativa suelo escuchar atentamente lo que dice, porque, la verdad, reconozco que soy un escritor muy intuitivo que sólo reflexiona sobre la técnica que usó para dar forma a una pieza de ficción corta una vez acabada esta. Estos días ha caído en mis manos un feliz librito editado por la Asociación Mucho Cuento de Córdoba en el que cinco de los mejores cuentistas del panorama nacional (Merino, Palma o el gran Ángel Zapata, entre otros…) reflexionan sobre esta suerte literaria. Tras publicar dos libros de relatos, tengo una serie de ideas sobre cómo dar forma a un cuento y ahora las comparto con la humilde esperanza de que a algún escritor pueda servirle de algo. Esto es, de cualquier forma, una interpretación personalísima sobre el proceso de producción creativa de un cuento. Nada más.

1.- Una idea es un cuento. Cuando tu mente te señale la semilla que luego podrá germinar en una pieza de ficción, anótala rápidamente.

2.- Una vez que la idea ha nacido, no tengas prisa por ponerla en negro sobre blanco. Dedica unos días a dibujar mentalmente la trama y los personajes, complementando diferentes escenarios, a veces radicalmente distintos entre sí. Cuando elijas uno de ellos, escríbelo.

3.- La trama de un cuento puede ser muy elaborada o no. Depende todo de la extensión que le des a tu texto. Lo que sí tienes que tener claro es de dónde partes y a qué punto quieres llegar. Es lo que se conoce como técnica circular: fijar el inicio y el final y dejar que todo fluya.

4.- Los personajes son capitales en el cuento porque, a medida que crecen, hacen avanzar la acción. Con un par de pinceladas acertadas puedes caracterizarlos. Luego los hechos dotarán al personaje de las características necesarias para seducir al lector.

5.- Si en una novela el principio y el final son determinantes, en un cuento son casi el 70% de la narración. Un principio con gancho hace que el lector no cierre el libro y un final que emocione o sorprenda hace que el cuento sea redondo.

6.- En el cuento hay que elegir muy bien qué quieres decir y, casi tan importante, es saber qué callar.

7.- La concisión es vital en el cuento. Es voluntad de estilo. La brevedad te ayudará a no marear al lector con ramificaciones que no tienen nada que ver con la idea-fuerza del relato. Hay que huir de las frases hechas y de lo previsible.

8.- Una vez que acabes el cuento, léelo varias veces. Igual es hasta buena idea hacerlo en voz alta. Si no te gusta el tono cuando verbalizas la historia, es que algo ha fallado.

9.- Corrige el cuento tantas veces como te sea posible y depúralo, corta y recorta, cambia palabras que se asientan sobre lugares comunes y busca el sinónimo que, sin saberlo, elegiste para expresar la idea inicial que tenías. No tengas prisa.

10.- Un cuento es una creación perfecta. Siempre digo que es la esgrima literaria del escritor, el magma primero, una playa que siempre será acogedora para el creador. Practícalo mucho, porque la experiencia acumulada es capital para el escritor y ayuda a definir, en las distancias cortas, aquellas armas que te serán imprescindibles en tu trayectoria.

Poesía y vida

Nunca he sido un gran poeta. De hecho, a veces pienso que un poema es la pieza literaria más complicada de moldear, porque no sólo hay que estar en comunión con las musas, sino que su ejecución técnica ha de rozar la perfección para no caer en el esperpento. Pese a ello, a veces parece difícil sustraerse a la magia de los versos desbocados, sueltos, salvajes, como si nadie pudiera domeñarlos. Si escribiera un libro de poesía lo titularía sin pensar Poemas urgentes, porque eso es para mí este género, la urgencia de plasmar en pocas frases tus sensaciones más profundas, un verso es algo así como la fotocopia de tu alma. Os dejo mi última pieza que no tiene más pretensión que evocar recuerdos y acariciar los sentimientos con la semántica adecuada:

Fui cuando te quise

y ahora sólo sé esperar

volver a ser el que era

El poeta de lo amargo

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En este blog no sólo pretendo hablar de mi obra, ni de mis obsesiones literarias, que también, sino que reseñaré aquellos libros que me gusten especialmente con el objetivo de compartir con vosotros una lectura reposada y vivificante del mismo. Estos días ha caído en mis manos Poso de ceniza, segundo libro de poesía del poeta y periodista Israel Olivera, una magnífica edición de Lengua Verde Libros que cuenta con el diseño de Nacho Marcos, ilustraciones de Elena Blanco y banda sonora del joven músico malagueño Sixto Martín.

La obra está compuesta por 96 poemas versificados libremente en los que el autor repasa los últimos catorce años de su vida. Algunas de sus piezas remiten a las eternas noches de amistades rotas, borracheras y desconsuelo vital por no alcanzar la ansiada madurez amorosa y vital, pero ese recorrido, ese tránsito por las aguas cenagosas de la vida acaban desembocando en la luz, en la serenidad, en la plenitud existencial. Hay poemas sucios, repletos de metáforas felices, otros duros que huelen a sexo y a humedad y algunos que en tres versos resumen todo un estado de ánimo, pintando certeramente el alma del poeta.

Leer el libro es una experiencia única, porque se establece un diálogo entre el lector y el autor en el que el primero puede ver de cerca las heridas del segundo, entregarse a su desenfreno y rozar, con sus dedos, esas madrugadas divinas y amargas que han jalonado las adolescencias tardías de muchos adultos.

“Tan roto / tan maldito, / tan prescindible. / Todo aquel era mi amor”, puede leerse en una de las piezas mejor acabadas de todo el conjunto, donde también encontramos poemas muy contenidos, “Toda ella era color”, o versos en los que el autor busca más allá de lo que le rodea, observando, intuyendo, palpando casi la desazón de la amada: “Su sonrisa ocultaba siempre / una fina línea de sombra”.

El libro tiene una evidente alma musical, resultado de la profunda formación de su autor, y en los giros de cada frase podemos encontrar, por ejemplo, a Bob Dylan; también hay mucho de sus obsesiones eróticas, por ejemplo en la figura de Leonor Watling, pero donde la poesía de Olivera alcanza sus mayores arrebatos líricos es dibujando la pérdida, la ausencia, susurrando entre sudores fríos a aquellas musas que perdió.

Este es un libro magníficamente editado que les tocará el alma. ¡No se lo pierdan!

 

Una entrevista capotiana

Toni Montesinos, crítico literario y escritor, ha tenido a bien entrevistarme para su blog, Alma en las palabras, y lo ha hecho con unas preguntas que se hizo a sí mismo el gran Truman Capote allá por los setenta. Os la dejo en este blog sin ánimo de ser pretencioso. Un abrazo.

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En 1972, Truman Capote publicó un original texto que venía a ser la autobiografía que nunca escribió. Lo tituló «Autorretrato» (en Los perros ladran, Anagrama, 1999), y en él se entrevistaba a sí mismo con astucia y brillantez. Aquellas preguntas que sirvieron para proclamar sus frustraciones, deseos y costumbres, ahora, extraídas en su mayor parte, forman la siguiente «entrevista capotiana», con la que conoceremos la otra cara, la de la vida, de José Antonio Sau.
Si tuviera que vivir en un solo lugar, sin poder salir jamás de él, ¿cuál elegiría?
La playa de La Caleta, en Cádiz. Ahí podría morir. Y, si eso no es posible, Pedregalejo, en Málaga.
¿Prefiere los animales a la gente?
Siempre prefiero a la gente por encima de los animales, aunque me pone malo el maltrato que muchos desalmados les infligen. De hecho, tengo una gata negra. No creo en la mala suerte.
¿Es usted cruel?
Nunca lo he sido, aunque en el fondo todos tenemos algún tanto por ciento de crueldad que manifestamos en situaciones límite.
¿Tiene muchos amigos?
Muchísimos amigos, tal vez demasiados. Me siento muy querido. Espero no haberme equivocado abriendo tanto el espectro.
¿Qué cualidades busca en sus amigos?
Con que sean buenas personas me vale, aunque también tengo amigos de esos que todo el mundo etiqueta como problemáticos con los que me llevo especialmente bien. Tengo buena mano para la gente difícil.
¿Suelen decepcionarle sus amigos?
Alguna decepción he tenido. No soporto la traición ni los juicios morales con los amigos. Yo no los hago y no me gustan que me los hagan a mí, aunque en esta época hay demasiada gente que se erige en juez y parte sin tener ellos limpias sus conciencias.
¿Es usted una persona sincera?
Yo creo que la sinceridad está sobrevalorada. Huyo de la gente que dice abiertamente lo que piensa sin importarle las consecuencias de lo dicho. Creo en la sinceridad bien entendida, cuando un amigo te pide opinión hay que ser franco. Con el resto de personas, uso mucho la empatía y la educación y la educación implica, en muchas ocasiones, no decir lo que se piensa.
¿Cómo prefiere ocupar su tiempo libre?
Básicamente leo. El trabajo me deja poco tiempo para el resto de cosas. Me gusta mucho pasear e ir al cine y me encanta reunirme con mis amigos para comer o cenar y que las charlas se prolonguen hasta la madrugada.
¿Qué le da más miedo?
Tengo miedo de pocas cosas. Con la crisis que hemos pasado me he cansado de tenerlo. El miedo lo ha sustituido el escepticismo y, a veces, una ironía tal vez demasiado hiriente pero que me permite redimirme.
¿Qué le escandaliza, si es que hay algo que le escandalice?
Me escandaliza la clase política de nuestro país. Siento vergüenza ajena cada vez que los escucho hablar u opinar.
Si no hubiera decidido ser escritor, llevar una vida creativa, ¿qué habría hecho?
Posiblemente sería abogado a mi pesar.
¿Practica algún tipo de ejercicio físico?
Cuando puedo, muy pocas veces, doy largas caminatas.
¿Sabe cocinar?
No. Si me sacas de la ensalada de pastas me pierdo bastante, aunque sí me gusta comer bien.
Si el Reader’s Digest le encargara escribir uno de esos artículos sobre «un personaje inolvidable», ¿a quién elegiría?
Quizás a Gay Talese. Ese tipo sabe de lo que habla cuando habla de periodismo. Lástima que ya no queden en las redacciones periodistas de su talla.
¿Cuál es, en cualquier idioma, la palabra más llena de esperanza?
En español, tal vez, amor.
¿Y la más peligrosa?
Tal vez la misma, amor.
¿Alguna vez ha querido matar a alguien?
Creo que todos los humanos compartimos un arranque homicida que se activa en determinadas situaciones. La diferencia entre los criminales y el resto es que el resto suele dominarse. Así que algún arranque de esos he tenido, pero con voluntad todo se domina y creo que lo he conseguido. Espero no escribir mi próximo libro desde la cárcel.
¿Cuáles son sus tendencias políticas?
Soy una persona progresista, que no se siente representada por ningún partido político en la actualidad. Eso sí, prefiero la reforma a la revolución.
Si pudiera ser otra cosa, ¿qué le gustaría ser?
Volvería a ser escritor, si es que lo soy. No me imagino haciendo otra cosa, aunque mi gran drama es no haber sido músico.
¿Cuáles son sus vicios principales?
Fumo, tal vez demasiado. Y, con frecuencia, me meto en charcos de los que me es difícil salir, que es otro vicio.
¿Y sus virtudes?
Antonio Machado se describió como buena persona en uno de sus poemas. Creo que lo soy, aunque a veces cuesta mantener el pabellón alto. Y Lorca dijo de sí mismo que se sentía “esencialmente andaluz”. Lo primero lo entiendo como virtud, lo segundo como reivindicación.
Imagine que se está ahogando. ¿Qué imágenes, dentro del esquema clásico, le pasarían por la cabeza?
Posiblemente vería las tardes interminables de mi adolescencia junto a mis amigos en la playa, cuando aún todo era posible. Y las caras de mis padres: dos buenas personas que se han partido la cara por sacarnos adelante a mí y a mi hermano. Quiero mucho a mi sobrino Pablo, así que supongo que él también estaría en esa última hora de angustia.
T. M.

 

Diez consejos para jóvenes escritores

A finales del verano de 2014 tenía en mi escritorio mi primer borrador de Cuentos de la cara oscura. Una sensación de bienestar me invadía, pero no sabía cuál era el segundo paso que debía dar. Siempre pensé que el hecho de terminar un libro, aun antes de corregirlo, me llevaría naturalmente a un nuevo puerto: que cualquier editor se interesaría por él y que en unos meses estaría publicado.

Sin embargo, la labor del escritor no es sólo acabar su libro, sino que, cuando pone el punto y final, empieza una ardua tarea de corrección y búsqueda de editoriales. Lo que voy a desarrollar en esta entrada son algunos consejos para los nuevos escritores, para los que habéis acabado un borrador y tenéis ganas de verlo en la calle.

1.- El primer consejo es que domines el ansia irrefrenable de publicar. Todo llegará, pero lo primero es corregir bien el manuscrito. Yo suelo hacer una corrección a ordenador para eliminar los fallos que detecto a primera vista y luego una más concienzuda.

2.- Una vez que lo hayas corregido tú, lo ideal es que dos o tres amigos de confianza, de los que te hablan claro se lean el libro. Valora sus consejos e incorpora los que veas oportunos. Luego, manda el libro a un corrector editorial, de esos que saben ver donde tú no viste y que, además de una corrección ortográfica, analizan el estilo.

3.- Ya tienes el libro en tus manos listo para enviar. Lo primero que debes hacer es una pequeña carta de presentación, en la que explicas quién eres, qué has escrito y por qué crees que es un producto editorial interesante.

4.- En una segunda página, debes incluir: tus datos de contacto, tu biografía laboral y literaria (trabajos anteriores o colaboraciones en revistas), una pequeña sinopsis de tu obra y el número de páginas y caracteres con y sin espacio. Normalmente, si se trata de una novela, puedes añadir uno o dos capítulos de la misma. Si el libro es una recopilación de cuentos, puedes añadir uno o dos. Eso es lo primero que has de mandar. Nunca debes enviar la obra completa con tus datos de contacto. Empieza por ahí, con esos dos folios que o bien puedes remitir por carta o por correo electrónico. Si decides enviar la obra completa, acompáñala de la carta y de la otra página en la que han de ir todos esos datos de los que hemos hablado.

5.- Antes de enviar, busca qué editorial podría estar interesada en tu producto literario. No envíes un libro de cuentos a una editorial especializada en poesía ni una novela a un sello que sólo publica ensayos. Esto lo puedes hacer buceando en la red, entrando en las páginas de las editoriales y analizando sus colecciones. Es importante que hagas una buena selección.

6.- Lo normal es enviarlo todo por correo ordinario. Encuaderna bien tu obra, y que lleve una portada presentable. Envíala por correo certificado junto a la carta de presentación y la página en la que van tus datos personales, tu currículum personal y literario, una sinopsis y los datos técnicos (tipo de letra, cuerpo, espaciado, número de caracteres y de páginas, con y sin espacios en blanco).

7.- Algunas editoriales permiten el envío por correo electrónico, pero este medio es menos efectivo a la hora de que una editorial decida someter a valoración un manuscrito. Cada día, a las editoriales llegan decenas de manuscritos y la valoración lleva su tiempo.

8.- No te desanimes. Pueden pasar meses hasta que digan que sí o que, por el contrario, recibas un correo electrónico tipo en el que te den una negativa. Sigue llamando a puertas e insistiendo. Cuando te digan que no, contesta educadamente y da las gracias. Grandes escritores han recibido negativas y nunca se desanimaron.

9.- Otras opciones: también puedes empezar por premios literarios. Tendrás que esperar un tiempo hasta saber si tu obra resulta ganadora. Si optas por este camino, espera el fallo, no presentes el libro simultáneamente a una editorial. Si ganas el premio y una editorial lo está valorando, puedes meterte en un lío en el que el único perjudicado serás tú. Si quieres publicar, también está la autoedición. Hay portales en internet que lo hacen muy dignamente y a bajo precio (Lulu.com, por ejemplo). También hay editoriales por la red que hacen autopublicaciones. Algunas de ellas son multinacionales. Huye de las que no tengan sede física. Quizás, en tu ciudad haya alguna librería con editoriales pequeños que hacen autopublicación. Es la mejor opción. Controlas tu obra con un editor de confianza. Otra opción es subir el libro a los grandes portales internacionales como Amazon.

10.- Si has llegado hasta aquí, es que tienes madera de escritor. La paciencia ha de ser otra de tus virtudes. Cuando hayas acabado una obra y estés esperando su publicación, no te pares. Piensa en tus próximos proyectos, toma notas y lee. Todo vuelve a nacer con cada libro.

 

Un año de literatura, nace un blog

Hace un año que presenté en el Centro Andaluz de las Letras mi primer libro, Cuentos de la cara oscura (Ediciones del Genal), y, como dice el tópico, 365 días dan para mucho. Así, doce meses después tengo nuevo libro, La chica de los ojos manga (La isla de Siltolá), y unas cuantas inquietudes nuevas que iré derramando periódicamente en este nuevo blog en el que haré críticas sobre el trabajo de compañeros, reflexionaré sobre diversos aspectos literarios o, incluso, comentaré los problemas que tiene todo escritor que empieza, o trata de empezar, a publicar.

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